Revistas mínimas

Leve rasguño al Plesiosaurio

Si no mal recuerdo quien me habló de esta revista fue Javier Perucho y mi primer contacto con ella fue virtual; los números que poseo son los que, generosamente, se pone a disposición del lector en formato digital. Pero he tenido la oportunidad de hojear el cuarto número, donde, repitiendo el adverbio, me han publicado un par de microrrelatos y una reseña a Dinosaurios de papel de Perucho. Rony Vázquez, quien forma parte del comité editorial de la Internacional Microcuentista, está al frente de esta “Primera revista de ficción breve peruana” editada por Abismo Editores.

          No hablaré de éste último número sino de la revista en general. El formato es muy cómodo —hablo como lector, pues de editor no tengo nada— y sencillo. En realidad la revista viene en dos tantos, un cuadernillo de mayor tamaño que otro, uno de rasgos teóricos y otro con creación literaria respectivamente; en el primero leemos artículos masticados por La muela del Plesiosaurio, y reseñas y críticas alcanzadas por La garra del Plesiosaurio; en el segundo, racionamos El bolo alimenticio. En cada una de las encuadernaciones encontramos Los nutrientes sólidos, notas curriculares de los autores. Tales son los nombres de las secciones de la revista. Las carencias, si hacemos de lado un recuadro de papel mal recortado y pegado sobre la página 10 del cuadernillo grande a modo de parche, no las he podido encontrar o quizá sean tan sutiles que no las detecto, en todo caso lo reprobable estará en los textos de los autores publicados.

         Rony ha hecho una apuesta loable a la brevedad peruana y a la convivencia internacional, conviven autores consagrados y otros noveles, profesionales y aficionados, líricos o de oído, como se dice en jerga musical. El editorial de cada número reafirma su compromiso con las letras breves peruanas y continúa la tradición de las revistas dedicadas al género en años anteriores como El Cuento. Revista de Imaginación y Ekuóreo, por ejemplo.

            La convocatoria para el quinto número se encuentra ya cerrada, pero vale la pena trabajar con antelación para verse uno en la posesión de las garras, muelas y alimento del Plesiosaurio, nombre que, por cierto, le ha sentado muy bien, pues alberga pequeñísimas obras que dejan ver su enorme tamaño (plesiosauriesco), cuando revisamos los artículos y las ya amplísimas bibliografías sobre el microrrelato. Aplaudo por supuesto la tarea que ciertamente era urgente para Latinoamérica, aunque algunos no nos hubiéramos dado cuenta.

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