Rasguños

La tuiteratura de Chimal

Ya no es ninguna sorpresa el influjo de las tecnologías en la literatura contemporánea; las redes sociales, especialmente tuiter, han hecho que la producción de minificciones se vea favorecida en cuanto al número de cultivadores, si no en su calidad. Mucho se ha hablado sobre la escritura en tuiter, se ha llegado a hablar de tuiteratura e incluso se han organizado pláticas entre escritores que se pueden seguir con el hashtag #140cc; en ocasiones los autores de esos tuits acompañados de tal etiqueta pretenden aspirar a hacer verdaderas creaciones literarias. Es de eso de lo que quiero hablar aquí. Alberto Chimal, (1970), quien ya había ofrecido un volumen con brevedades (Grey, 2006), sacó a la luz 83 novelas en 2010 y se puede descargar desde su bitácora Las historias: http://www.lashistorias.com.mx/index.php/archivo/83-novelas/ en distintas extensiones según el lector de preferencia.

No es necesario hacer un repaso extenuante de la mecánica que dio origen al libro, Chimal ofrece una muy clara explicación en el prólogo y en la misma página web arriba citada: se llaman novelas para hacer referencia a un sentido original de narración breve; y lo más importante: fueron publicadas directamente en Twitter con anterioridad; de ahí que algunos textos conformen series enumeradas. Por lo tanto, se trata de un libro exclusivamente de minificciones, podemos advertirlo desde el punto 1 del prólogo: “Los mundos narrados son pequeñísimos en la página pero se amplifican en la imaginación”, noción subyacente en todas las definiciones del microrrelato.

Bien, hablemos ahora de las dichosas novelas. Alberto Chimal ha dicho que se trata de un experimento, de un juego, sin embargo debe haber una mínima calidad literaria que lo haya impulsado a publicarlas; la plataforma en que fueron publicados los textos originalmente no importa. El libro está conformado por cinco secciones, de las cuales tres están seriadas: Muchedumbres (1, 2 y 3), Libros y Aventuras. Parece ser que a Chimal le ha ganado más lo lúdico en su sentido actual y no etimológico como su novella italiana. No dudo que el lector se pase un rato agradable leyendo algo como esto:

Espiritual 9

Caía en trance en el templo, hablaba en lenguas y repetía (sin que nadie  entendiera): —Fanáticos, Dios no existe.

O, peor, como esto:

Un equipo de exploradores se perdió en mi garganta. Buscaban al dinosaurio. Idiotas: como si aún estuviera allí. Mejor me voy a dormir.

Digo peor porque ya hemos tenido suficiente del mentado animalote monterrosiano, ha dejado de ser un recurso intertextual para pasar a ser un motivo literario de mal gusto.

Tampoco digo que el libro sea puro juego; en efecto, hay varios textos, aunque en su minoría, que se logran mantener de pie como microrrelatos, por ejemplo “Todo saldrá bien”, “El narrador”, “Oracular 1”; y otros que ascienden en calidad literaria como “Vida real”, “Cosmología 8”, “«Politesse» 4”, “Espiritual 14”, “Love Craft (o: La cita 3)”, y algunos otros. Y acaso podamos calificar de suspenso el penúltimo de los minis:

N

La estatua se está escapando.

          Muy, muy despacio.

que quizá pueda acercarse en efectividad al “Cuento de terror” de Andrés Neuman.

            Quiero hacer un comentario aparte de la sección Aventuras. Es, quizá, la parte que más me ha gustado de 83 novelas por contener verdaderas historias; en otras palabras, en estos textos no hay un abuso de la elipsis como se deja ver en las demás. Sólo una es la historia que deshecho instantáneamente: la arriba ya anotada (la monterrosiana). Tampoco cito las microhistorias, en primer lugar porque carecen de título –como algunas otras–; en segundo porque es preferible que el lector se dé el gusto directamente en el original.

Es, sin embargo, necesario recordar que el libro nació de la recopilación de tuits, necesario no por su carácter virtual sino por la limitación respecto a la extensión de las historias: 140 caracteres que presentan un reto al narrador; es decir, se trata de un libro arriesgado cuyo único límite impuesto conforma el riesgo mismo, límite que, como se ve, no siempre ha sido librado satisfactoriamente. Por supuesto Chimal no es el único que ha aprovechado Twitter para hacer desplantes y aciertos literarios, tenemos también a Renato Guillén con su proyecto Nanoficción (@nanoficcion)          —apadrinado por Chimal mismo— por ejemplo.

Desde otro punto de vista se nota que el conjunto de minificciones, a pesar de presentar textos supuestamente terminados, se convierte en la explicitación del proceso creativo; leer 83 novelas es, con suerte, un acto de algún modo voyeurista: somos testigos conscientes de la intimidad creadora del autor, podemos imaginar –suponer– cómo se han ido depurando y eliminando textos hasta llegar al volumen aquí reseñado.

Imaginemos ahora que 83 novelas y Grey se ponen al tú por tú, como Goliat y David respectivamente: el final es el que nos ha sido transmitido, sin reversión microrrelatista alguna. El libro que aquí presento puede parecer un gigante de la innovación y el futuro de la escritura virtual, sus fuerzas, igual que las de Goliat, no desaparecen, pero el certero Grey (David) queda en pie con sus virtudes y modestias. Cada una de las novelas tuiteras caen una a una, salvo las elegidas, justo como en la “Catarata” de Chimal, en éste último libro.

¿Qué hay que hacer, pues, con 83 novelas? Leerlas, uno no pierde nada y sí gana mucho: una visión más amplia y real de la escritura en tuiter, sus alcances en la literatura, sus ventajas y contrariedades. Repito lo que dice Chimal sobre su propio libro, se trata de un juego, y añado: sí, pero un juego que arroja resultados claros, la brevedad en literatura es un terreno de mucho cuidado, pues si es cierto que “lo bueno, si breve, dos veces bueno”, también lo es que la mayoría de textos de no más de ciento cuarenta caracteres, de cualquier autor, no van más allá del ejercicio de estilo.

Reseña originalmente publicada en El Cuento en Red n° 26

http://cuentoenred.xoc.uam.mx/tabla_contenido.php?id_fasciculo=607

Anuncios
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s