Rasguños

Que suene la campana

En octubre de 2015 salió de la imprenta ¡Nocauts! Microrrelato internacional de boxeo, una antología de Aldo Flores Escobar, estudioso y amante del género, y del box evidentemente. 195 páginas que contienen un analítico prólogo y 12 rounds de 7 textos cada uno, 84 en total. Cada microrrelato es de distinto autor, por lo que tenemos 84 autores contemporáneos, incluido el propio antologador de jabs, de Argentina, Perú, Italia, España, Brasil, Colombia, Uruguay y, con notable mayoría, México.

Al decir que los autores son contemporáneos recurro al prólogo mismo que nos informa de las anteriores estadísticas, nos dice ahí Aldo Flores que los textos han sido escritos en el siglo xxi; pero saber con exactitud en qué generación se inscribe cada autor es prácticamente imposible en muchos casos pues la antología no ofrece los más mínimos datos curriculares de ninguno. Considero importante esta información que nos permite rastrear la obra o primeras incidencias de ciertos autores para ahondar en su lectura, sobre todo cuando los textos son, según se entiende, inéditos. La misma colección Asteriscos de la Dirección de Fomento Editorial de la buap alberga otras dos antologías de microrrelato, Alebrije de palabras (2013) de José Manuel Ortiz Soto y Fernando Sánchez Clelo y Ráfaga imaginaria (2014) de este último, en las que sí se proporcionan líneas curriculares de los autores. Resulta impráctico recurrir a otra antología (suponiendo que aparezca en ambas) o incluso al mismísimo google para buscar datos de un mismo autor.

Tal vez al lector no le resulte de mucha importancia este detalle, pasemos entonces al cuadrilátero, a dar y recibir una que otra combinación sacudidora. El prólogo es un análisis justamente somero, para no cansar al lector ocasional, de los recursos formales más recurrentes del microrrelato basado en un artículo de Raúl Renán. Una prudente introducción teórica que nos permitirá descifrar y valorar mejor a los contendientes sin caer en excesos terminológicos.

Una vez que hemos calentado con estas páginas de la pluma de Aldo Flores, iniciamos el intercambio de golpes. Algunos de estos boxeadores literarios no necesitan manager, altavoces, una bata colorida ni otra propaganda cualquiera, Armando Alanís, Martín Gardella, Rony Vázquez Guevara, Fernando Sánchez Clelo, José Luis Zárate, Agustín Monsreal, Sandro Centurión, por nombrar sólo algunos, son autores curtidos en la creación de letras mínimas, algunos de ellos con actividad intensa en tuiter o sus propias bitácoras electrónicas; pero la mayoría la constituyen nombres nuevos, en el caso de México, y desconocidos para el que escribe, en el caso de Italia, Brasil, Uruguay y España. Tal vez el mayor mérito de esta colección de asaltos sea precisamente querer mostrar la amplísima recepción del microrrelato en Iberoamérica y sus brotes cada vez más notables en otros países; sin embargo, esta muestra internacional resulta desproporcionada: 64 textos son de procedencia mexicana, 12 son argentinos, 3 italianos, y Brasil, Perú, Colombia, Uruguay y España son representados con un autor cada uno.

Pudiéramos argumentar que la antología no tiene como objetivo ser una muestra de la escritura minificcional de cada uno de los países participantes sino presentarse como un divertimento en que muchos autores, sin importar su procedencia, rinden homenaje al box. Pero Aldo Flores tiene también otro móvil: la paradójicamente escasa presencia del deporte de los guantes rojos en la literatura mexicana cuando éste es una atracción fuertemente arraigada, quizá a la par que la lucha libre. Tal vez este arraigamiento cultural en México explique la mayoría paisana entre los repartidores de estos breves nocauts. Y por eso mismo resultaría muy interesante leer más muestras italianas, uruguayas, colombianas, etc.; seríamos testigos no de qué país es más fanático del box para vanagloriarse de ello, sino de un documento que atestiguara la presencia de este deporte en diferentes latitudes para (re)conocer su trascendencia cultural en cada uno de los mentados países.

Por otra parte es interesante hacer notar que muchos de los textos son minicuentos, es decir, cuentos canónicos con una extensión de una cuartilla, poco más, poco menos; mientras que los textos brevísimos, digamos de cinco renglones o menos, son más bien escasos; Kid Acero, Eneas Medina, y Marco Antonio Díaz son algunos de los que participan con menos palabras. También contados con los dedos de las manos son los textos que no se refieren al box de forma tradicional: una pelea, el instante del nocaut o el boxeador retirado y de vida precaria. José Luis Zárate da una vuelta de tuerca total a su historia, Javier Perucho coquetea con las pugnas infantiles, Sandro Centurión nos lleva a un futuro extraño y sanguinario del boxeo, Sergio Gaut vel Hartman, que es otro impulsor incansable del género en Argentina, se luce con una intertextualidad amigable, e Isaí Moreno juega con el cruce de planos y culturas.

Hay también un par de textos que llamarán poderosamente la atención del lector, “Golpe anunciado” de Marco Antonio Peña Flores, y “Nocaut de último momento” de Axel Jared Hernández, de 12 y 13 años de edad respectivamente. Se presiente cierta mano tallerista detrás de los textos, pero el simple hecho de su inclusión en la antología puede servir para dos cosas: podrían constituir un ejemplo del alto grado de canonización de la literatura brevísima si es que estas novísimas plumas se esforzaron conscientemente en escribir un minicuento o microrrelato; en segundo lugar, da a sus autores un estímulo más que significativo para continuar una ruta en la vida literaria.

Siempre, en la lectura de una antología, habrá textos que a un lector le parezcan formidables mientras que a otro más bien se le antojen insulsos. Creo que la antología se presenta más como una divulgación de nuevas voces apoyadas por las de más experiencia; de este modo, ¡Nocauts! sirve como un receptáculo desde el cual podemos seguir la pista de futuras promesas de la literatura mínima, un testigo de sus primeras incursiones en la materia, y a la vez como un homenaje a las peleas legendarias y al deporte mismo que los más aficionados no dudarán en tener en la estantería. No esperemos encontrar que todos los 84 textos sean obras maestras, aunque buenos textos los hay (por mencionar autores notables además de los reconocidos líneas arriba: Paolo Secondini, Alejandro Espinosa, Köller, Héctor Fernando Vizcarra).

En ¡Nocauts! el lector no sólo encontrará guantes, cejas abiertas y moretones, también lidiará con prostitutas, hombres-cohete, historias policiales, aficiones literarias, humor, represiones. Y, por supuesto, Rocky Balboa, Apollo, Muhammad Ali (hasta el Canelo) se recrean como símbolo del box, héroes de generaciones enteras que algunas soñaron en subirse al ring para pelear con o contra ellos. Esta es su oportunidad, que suene la campana.

Aldo Flores Escobar, ¡Nocauts! Microrrelato internacional de boxeo, Puebla, BUAP, 2015 (Asteriscos)

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