Desvaríos

Abisal

Todo nos viene de la noche. Ella nos infla los pulmones mientras dormimos, nos recuerda desde niños la muerte: las suponemos hermanas o no muy lejanas parientes. Nos viene el amor de la noche, sus recónditas contradicciones, sus insistentes dolores; esos tremores de furia solitaria, esa desabrida miel de las almas necesitadas nos viene de la oscura altísima noche.

La angustia desciende por esa negra escalera. Algunos la esperan mientras ven la tele, otros le niegan la entrada pero ella siempre arremete contra el optimismo. Yo subo los abisales peldaños, siento las nocturnas bestias morderme los pies, paso a paso, hasta que se vuelve un dolor familiar como un abrazo de hermanos, como el beso más seco de nuestros padres. Acudo a la angustia como su más íntimo gemido, su aliento más débil y necesario. Anochezco.

Algo hay de noche en el día, en el amor más indómito y perfecto. Algo oscuro, siempre.

Anuncios
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s